Investigador de la Universidad Científica del Sur destaca como expositor en Simposio Internacional APEC sobre cultivo sostenible de macroalgas

Escrito por

Dayer Chávez

Publicado el

12 de junio de 2026

Biólogo marino expuso experiencias peruanas de innovación acuícola ante especialistas de economías APEC.

Paul Baltazar Guerrero, biólogo marino, investigador de la Universidad Científica del Sur y especialista en acuicultura marina, tuvo una destacada participación como ponente en el último Simposio Internacional APEC “Potential of Farming Seaweed for Human Consumption in APEC Emergent Economies”, organizado por el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP) en Lima.

Baltazar expuso los avances nacionales en el cultivo de macroalgas, la reforestación marina y el desarrollo de innovadores productos con valor agregado en este importante encuentro que reunió a especialistas de China, Corea, Australia, Chile, Filipinas, Vietnam, Indonesia, organismos internacionales como FAO y UNCTAD, así como representantes gubernamentales, académicos y empresarios de las economías miembros de APEC.

Estas innovaciones, impulsadas desde el laboratorio de Investigación en Cultivos Marinos (LICMA), fueron el eje central de su conferencia titulada “Contributions to the Optimization of Macroalgae Cultivation, Reforestation and the Development of New Products in Peru”.

“Somos los únicos que estamos trabajando en temas de cultivo de macroalgas y obtención de subproductos. Producimos semillas en laboratorio, sembramos en mar, obtenemos productos o subproductos, y damos valor agregado, desde biofertilizantes hasta pruebas nutracéuticas”, comentó el jefe del Laboratorio de Investigación en Cultivos Marinos (LICMA).

Durante la exposición también se mostraron evidencias del impacto ambiental positivo de los cultivos de macroalgas. Estudios recientes desarrollados por el equipo del LICMA evidencian la capacidad de estos sistemas para capturar carbono y albergar una importante diversidad biológica asociada, incluyendo especies de macroalgas, macroinvertebrados y peces de interés para el consumo humano.

El ponente contó también con el acompañamiento de los investigadores Max Castañeda y Arturo Mires, miembros del equipo técnico del LICMA. Durante el simposio, su participación facilitó el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de las redes de contacto con expertos del continente asiático.

Un debate internacional urgente

Para el especialista, llevar el debate de las macroalgas a un evento de la magnitud de APEC resulta vital para entender los retos tecnológicos y económicos que Perú debe superar en este ámbito. Así, las experiencias de los países asiáticos demuestran cómo estos ya no ven el cultivo como un desafío, sino que apuntan a industrias de mayor valor.

Pese a esta brecha, los avances expuestos en la conferencia despiertan el interés de organismos internacionales para el trabajo en conjunto. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tras observar de cerca los avances de la universidad, ha manifestado su intención de financiar proyectos a mayor escala para potenciar este sector en el país.

Conservar los bosques marinos: Un deber ecológico

Baltazar resalta la necesidad urgente de conservar las especies de macroalgas frente a su depredación. En Perú, la extracción informal y las malas prácticas están llevando al límite a ecosistemas completos, al arrancar las plantas desde su raíz.

La desaparición de estos bosques marinos genera un efecto devastador en la biodiversidad, ya que se encargan de brindar servicios ecosistémicos como refugio, zona de desove y fuente de alimentación para muchas especies.

“Cuando hay pérdida de macroalgas, otros recursos sufren el problema. En estos bosques habitan desde bacterias y pequeños crustáceos, hasta peces que son parte de nuestra cadena alimentaria, como la chita. Si desaparecen las algas, esa diversidad también se va perdiendo”, explicó.

La burocracia frena la “transformación azul”

Para revertir la depredación indiscriminada, es necesario implementar un cultivo sostenible en diversas zonas. Sin embargo, los trámites complicados que presenta el Estado para las concesiones frenan la inversión, tal y como lo menciona el biólogo marino: “Nosotros tenemos 3 años pidiendo concesiones marinas en zonas como Pisco, pero los trámites son muy burocráticos. Esto también desanima a la inversión privada, que deben esperar hasta 4 años para que te otorguen un área acuática”.

Para revertir la depredación indiscriminada, es necesario implementar un modelo de cultivo sostenible en diversas zonas del litoral. Sin embargo, los trámites complejos y altamente burocráticos que exige el Estado para el otorgamiento de concesiones marinas constituyen una barrera para la inversión. Tal como señala el biólogo marino, “estos procedimientos suelen prolongarse demasiado, lo que desanima la participación de la inversión privada y retrasa el desarrollo de iniciativas acuícolas sostenibles”.

Baltazar explica que los cultivos de macroalgas en el Perú pueden ser viables y sostenibles siempre que formen parte de una cadena de producción articulada, que no se limite únicamente a la siembra y cosecha, sino que incorpore procesos de transformación, valor agregado y acceso a mercados capaces de absorber la producción.

Para ello, es necesario promover modelos productivos que integren a recolectores, acuicultores, empresas, centros de investigación y el Estado, con el fin de desarrollar productos derivados de las macroalgas, como biofertilizantes, alimentos funcionales, ficocoloides, insumos cosméticos, compuestos bioactivos y productos para la industria alimentaria.

A pesar de estas barreras, el simposio deja en claro que el Perú tiene un amplio potencial en el cultivo de macroalgas si se logra integrar los campos de la gastronomía, la tecnología y la ciencia.

“El futuro de la industria macroalgal peruana no puede depender únicamente de la extracción de bancos naturales. Debe sustentarse en el cultivo, la reforestación marina, la innovación y la articulación entre la academia, el Estado, el sector productivo y las comunidades costeras”, finaliza Baltazar.

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