A través de una alianza estratégica entre la Oficina de Innovación para la Sostenibilidad, la carrera de Nutrición y Dietética y la Gerencia de Servicios, la institución transforma su sistema alimentario con un enfoque en salud y economía regenerativa.
La Universidad Científica del Sur, fiel a su modelo educativo y de gestión institucional, ha logrado consolidar una estrategia integral que posiciona a la alimentación como un eje de bienestar y respeto por el entorno. Bajo el lema «Mejoras tú, mejora el mundo», esta alianza es liderada por Susan Medina, jefa de la Oficina de Innovación para la Sostenibilidad; Marilyn Montejo, decana de Nutrición y Dietética; y María Carbajal, jefa Corporativa de Servicios. La iniciativa busca transitar de una visión de economía circular hacia una economía regenerativa que restaure los ecosistemas y fortalezca la salud pública.

Indicadores que transforman el campus
La columna vertebral de esta iniciativa parte de los resultados del reciente informe de indicadores operativos de las cafeterías, donde se destaca que el servicio de alimentación estudiantil ha logrado que el 50% de sus opciones sean estrictamente saludables. Bajo la supervisión técnica de la carrera de Nutrición y Dietética, se garantiza un 25% de alternativas vegetarianas y un 25% de ensaladas hipocalóricas.
Esta planificación asegura que cada estudiante acceda a platos equilibrados, como el arroz a la jardinera con filete de pollo o el tradicional menestrón, cuyas recetas rotan según la estacionalidad de los insumos locales. Actualmente, las raciones cumplen con estándares técnicos que oscilan entre las 700 y 800 kcal, proporcionando la energía necesaria para el alto rendimiento académico.
Además, en línea con la seguridad alimentaria, se priorizan proveedores de cercanía, lo que reduce drásticamente la huella de carbono por transporte y garantiza la frescura de los alimentos. El éxito del modelo descansa en el estricto cumplimiento de los protocolos de inocuidad alimentaria (HACCP), asegurando que cada preparación sea no solo nutritiva, sino biológicamente segura para la comunidad universitaria.
Cerrando el ciclo: De la mesa a la tierra
Como parte fundamental de este compromiso ambiental, la universidad potencia actualmente el plan de segregación de residuos orgánicos. La meta es que el 100% de los residuos generados en la pre-preparación de alimentos se reintegre directamente al ciclo biológico mediante el compostaje. De este modo, se asegura un retorno eficiente de la materia orgánica a la tierra, nutriendo los suelos del campus y reduciendo la huella ambiental.

Este esfuerzo se complementa con la promoción de hábitos de hidratación consciente, incentivando el consumo de refrescos naturales de temporada bajos en azúcar y reduciendo el uso de plásticos de un solo uso en las cafeterías.
Identidad y satisfacción
La integración de pseudocereales peruanos como la quinua, la kiwicha y la cañigua refuerza la identidad culinaria y la sostenibilidad de la cadena de suministro. A través del modelo de «Mi Plato Saludable», liderado por la decana Marilyn Montejo, se promueve que la mitad de cada ración esté compuesta por vegetales de diversos colores, asegurando un aporte óptimo de antioxidantes y fibra.
El impacto de este modelo se refleja en la percepción de los usuarios: las encuestas de satisfacción de la cafetería ascienden a un 94%, un resultado histórico que confirma la aceptación de una propuesta que equilibra calidad nutricional, sabor y responsabilidad con el planeta.

Un laboratorio vivo de sostenibilidad
Como prueba tangible de su compromiso, la universidad organiza el «Reto Sabor con Ciencia», un concurso de reciclaje culinario y cero desperdicios que invita a la comunidad a poner en práctica los principios de la economía regenerativa. Este evento, que se llevará a cabo el viernes 24 de abril en el Campus Villa 2, busca transformar ingredientes que usualmente se descartan en platos innovadores, nutritivos y sostenibles.
Este reto es apoyado por el programa nacional «A Comer Pescado” del Ministerio de la Producción. Al fomentar el aprovechamiento total de los insumos, la Universidad Científica del Sur no solo educa en las aulas, sino que empodera a sus estudiantes para ser agentes de cambio, demostrando que combatir el desperdicio de alimentos es una de las herramientas más poderosas para cuidar la salud pública y el planeta.